Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud á todo aquel que cree; al Judío primeramente y también al Griego (Romanos 1:16)
lunes, julio 12, 2010
Salmo 62
jueves, mayo 06, 2010
Ciudad Deseada
62:2 Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará.
62:3 Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo.
62:4 Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi-bá, y tu tierra, Beula; porque el amor de Jehová estará en ti, y tu tierra será desposada.
62:5 Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo.
62:6 Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis,
62:7 ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra.
62:8 Juró Jehová por su mano derecha, y por su poderoso brazo: Que jamás daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni beberán los extraños el vino que es fruto de tu trabajo;
62:9 sino que los que lo cosechan lo comerán, y alabarán a Jehová; y los que lo vendimian, lo beberán en los atrios de mi santuario.
62:10 Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada,
quitad las piedras, alzad pendón a los pueblos.62:11 He aquí que Jehová hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra.
62:12 Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová; y a ti te llamarán Ciudad Deseada, no desamparada.
http://www.youtube.com/watch?v=mPG17lR2YFE&feature=related
Gloria a Dios! :)
miércoles, enero 06, 2010
Salvos
Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios:
(Efesios 2:8)
Ayer los jóvenes y algunos hermanos de mi iglesia fuimos a un casal de abuelos, del cual, unos hermanos de la Iglesia se encargan, en Vic para cantar y predicar el evangelio. La cuestión es que habría unos 8 abuelos y cantaron los niños, cantamos el coro, y después hubo una predicación de un hermano de la iglesia que habló sobre la salvación. Habló del pecado, habló del cielo y habló del infierno. Entonces, cuando acabó hizo un llamamiento a conversión y una mujer, gracias a Dios, se convirtió. Fue renacida. Es una alegría tan grande! Cuando sucedió eso pensé en ese versículo de Lucas que dice que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.
Nos tenemos que dar cuenta que sólo hay un Dios (3 personas) que se humilló a si mismo (Filipenses 2:8) haciéndose hombre y sacrificándose en la Cruz del calvario por pura gracia, ya que nosotros no nos merecíamos nada.
Dios nos bendiga y nos ayude a entender esto, que somos salvos únicamente por fe, por la gracia de Dios, sinó fuera así, todos estaríamos perdidos en nuestros delitos y pecados (Efesios 2:1).
Sea el nombre de Jehová bendito
miércoles, noviembre 25, 2009
"El libro sin palabras"
Seguramente muchos recordáis un libro muy curioso llamado "el libro sin palabras". A mí me lo explicaron cuando era pequeña. El librito tiene 5 colores y cada color simboliza algo. El dorado es el cielo y la gloria de Dios, el negro es el pecado, el rojo es la sangre de Jesús, el blanco es nuestra restauración cuando aceptamos al Mesías y reconocemos nuestra culpa; y por último el verde, que aparte de que es mi color favorito, es el color que más me llamaba la atención. El verde lo comparaban a una planta que nace y que ha de crecer. Cuando aceptamos a Jesús; reconocemos que somos pecadores y que sin Dios estamos perdidos, pasamos a ser hijos de Dios y nuestro nombre permanece en el libro de la vida. Sin embargo, el que realmente entiende el paso que ha dado, no se queda ahí.
En la Biblia no encontramos ninguna fórmula “mágica” para ser salvos. ¿Alguna vez habéis leído: el que haga una oración pidiendo perdón se salvará? Yo nunca. Ser un hijo de Dios es mucho más que eso; es una actitud y disposición que nace desde dentro de nuestro ser y se refleja afuera. Es reconocer nuestra condición humana frente a Dios y desenterrarle de nuestras vidas.
Jesús enseña a Nicodemo
1 Había entre los *fariseos un dirigente de los judíos llamado Nicodemo.2 Éste fue de noche a visitar a Jesús.
—Rabí —le dijo—, sabemos que eres un maestro que ha venido de parte de Dios, porque nadie podría hacer las señales que tú haces si Dios no estuviera con él.
3 —De veras te aseguro que quien no nazca de nuevo[a] no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús.
4 — ¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo? —Preguntó Nicodemo—. ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer?
5 —Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios —respondió Jesús—.6 Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu.7 No te sorprendas de que te haya dicho: "Tenéis que nacer de nuevo." 8 El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu.
9 Nicodemo replicó:
— ¿Cómo es posible que esto suceda?
10 —Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas? —respondió Jesús—.11 Te digo con seguridad y verdad que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto personalmente, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio.12 Si les he hablado de las cosas terrenales, y no creéis, ¿entonces cómo vais a creer si os hablo de las celestiales?13 Nadie ha subido jamás al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre.[b]
“Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” Necesitamos ser limpios de nuestros pecados (Nacer del agua) y para eso debe haber un arrepentimiento. Y necesitamos una transformación de nuestra vida interior (nacer del Espíritu.)
14 "Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto, y del mismo modo yo, el Hijo del hombre, tengo que ser levantado en alto, 15 para que todo el que crea en mí tenga vida eterna.
16 "Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna.17 Porque Dios no me envió al mundo para condenar a la gente, sino para salvar a todos.
18 "El que cree en mí, que soy el Hijo de Dios, no será condenado por Dios. Pero el que no cree ya ha sido condenado, precisamente por no haber creído en el Hijo único de Dios.19 Y así es como Dios juzga: yo he venido al mundo, y soy la luz que brilla en la oscuridad, pero como la gente hacía lo malo prefirió más la oscuridad que la luz.20 Todos los que hacen lo malo odian la luz, y no se acercan a ella para que no se descubra lo que están haciendo.21 Pero los que prefieren la verdad sí se acercan a la luz, pues quieren que los demás sepan que obedecen todos los mandamientos de Dios.
“El que cree en mi, que soy Hijo de Dios, no será condenado por Dios” Sí, la Biblia dice esto, pero ¿acaso Satanás no cree que Jesús es el Hijo de Dios? Sí, y también dice la Biblia que los demonios también creen en Dios y tiemblan. No es solamente creer porque sea cierto y ya está. Como dijo Jesús a Nicodemo “hay que nacer de nuevo (de lo alto)”
Y volviendo al color verde: aquellos que hemos “nacido de nuevo” somos como una planta que ha nacido en Dios y que ha de crecer. No podemos quedarnos como el primer día que empezamos a nacer porque si es así, nos moriremos; seremos cristianos de una oración. Y Dios no demanda de nosotros una oración, es más Mateo 7:21-23 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” 23 Y Jesús, “Dirigiéndose a todos, declaró: —Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz cada día y me siga.” Lucas 9: 23
Pidamos al Señor que nos ayude a crecer en Él y su Espíritu se manifieste en nosotros; que Él nos ayude a crecer espiritualmente, porque a veces es difícil discernir lo espiritual en este ambiente y sociedad tan incrédula, material y fría; pero Dios tiene poder para abrir nuestras mentes y nuestros corazones. Recordad que su Espíritu es Dios mismo viviendo en nosotros. No seamos como los que no conocen a Dios y abracémosle, y adorémosle en Espíritu y verdad; pidámosle que abra nuestros ojos y que haga llover.
¡¡Dios os bendiga!! ^^
jueves, octubre 22, 2009
Porque tanto nos has amado...
Puede que ya lo hayáis visto, pero os invito a que lo volváis a ver ;)
http://www.youtube.com/watch?v=mD2udTrxa9s
Juan 3
Jesús enseña a Nicodemo
—Rabí —le dijo—, sabemos que eres un maestro que ha venido de parte de Dios, porque nadie podría hacer las señales que tú haces si Dios no estuviera con él.
3 —De veras te aseguro que quien no nazca de nuevoa]">[a] no puede ver el reino de Dios —dijo Jesús.
4 —¿Cómo puede uno nacer de nuevo siendo ya viejo? —preguntó Nicodemo—. ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y volver a nacer?
5 —Yo te aseguro que quien no nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios —respondió Jesús—.6 Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu.7 No te sorprendas de que te haya dicho: "Tienen que nacer de nuevo." 8 El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu.
9 Nicodemo replicó:
—¿Cómo es posible que esto suceda?
10 —Tú eres maestro de Israel, ¿y no entiendes estas cosas? —respondió Jesús—.11 Te digo con seguridad y verdad que hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto personalmente, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio.12 Si les he hablado de las cosas terrenales, y no creen, ¿entonces cómo van a creer si les hablo de las celestiales?13 Nadie ha subido jamás al cielo sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre.b]">[b]
Jesús y el amor del Padre
16 »Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo *unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.18 El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.19 Ésta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la *humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos.20 Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto.21 En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios.d]">[d]"
martes, agosto 25, 2009
Eclesiastés 5:8
(Eclesiastés 5:8)
Este versículo me hacía pensar mucho en el mundo actual, porque realmente, el pobre es el que acostumbra a sufrir más injusticias. Si hay un juicio en el que uno es rico y el otro es pobre, el 90% de las veces ganará el rico porque tiene mejores abogados, o porqué tiene más contactos.
Esto es en el injusto mundo dominado por el pecado, pero los creyentes sabemos que esa no es nuestra realidad. Los creyentes nos hemos dado cuenta que éramos pobres (éramos pecadores) y hemos aceptado como nuestro único Salvador a aquél que es abogado con todos. Somos pobres (porque no somos mejores que nadie) y, pese a eso, tenemos al mejor abogado, aquél que pagó con su vida por amor a nosotros. Sabemos que el juicio que nos importa está ganado allí, en la Cruz del Calvario. Porqué como sabemos, aquí estamos de peregrinos y no tenemos que ganar juicios en el mundo, ya que la corrupción abunda como dice el versículo. Tenemos que ganar el único juicio que nos debe importar que es el del Señor. La única manera de ganarlo, como ya he dicho, es pidiendo perdón por nuestros pecados y pidiéndole que entre en nuestro corazón. En ese momento no te preocuparás por el dinero, por la fama. En ese momento te preocuparás de adorar a aquél que te ha dado la vida (y vida en abundancia).
Que Dios nos bendiga y seamos capaces de reconocer que sólo la fe en el Hijo de Dios nos puede abogar para vida eterna.