Mostrando entradas con la etiqueta Vanidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Vanidad. Mostrar todas las entradas

lunes, agosto 10, 2009

Eclesiastés 4:8

Está un hombre solo y sin sucesor, que no tiene hijo ni hermano; pero nunca cesa de trabajar, ni sus ojos se sacian de sus riquezas, ni se pregunta: ¿Para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? También esto es vanidad, y duro trabajo.
Eclesiastés 4:8

Ya estamos con vosotros otro día más gracias al Señor. El sábado actualicé sobre el versículo 7 del capítulo 4, donde Salomón sentenciaba una frase perfecta: "Yo me volví otra vez, y vi vanidad debajo del sol." Sobretodo la última parte, vió vanidad debajo del sol. No es que viera un poco de vanidad o bastante vanidad, sino que la vanidad estaba allí, no había que buscarla, se veía.

En el versículo se nos muestra un tipo de vanidad. Ya hemos visto muchos tipos de vanidad que al fin y al cabo son lo mismo. En este caso vemos a un hombre solo, sin descendencia ni hermano, esto es importante porque no tiene a quien entregarle sus bienes cuando muera ya que antes todo se entregaba a descendencia masculina.
Aun así el tal hombre nunca descansa, siempre trabaja, y nunca se cansa de codiciar y conseguir más y más riquezas. Dice que sus ojos no se sacian de sus riquezas.
Finalmente vemos que no reflexiona, no busca la respuesta a preguntsa como: ¿Para quien trabajo? Todo eso le da igual, solo le importan las riquezas y el trabajo.

Tonto ¿verdad? o necio... Realmente si. Pero todos somos iguales. Por suerte o por desgracia (el Señor sabe porqué) todos somos como el hombre al que describía Salomón, quizás no con cosas como las riquezas, pero todos tendemos a ser vanos (por lo menos yo lo he comprobado incontables veces en mi propia vida).

¿Hay algo que estés haciendo en vanidad sin contar con Dios? Este hombre había convertido un medio (medio para ganarse la vida, comer, etc.) en un fin en sí mismo. ¿Puede que estés haciendo esto con algo en tu vida?

Os animo a que reflexionéis sobre esto con la ayuda de Dios, buscándole en oración y pidiéndole que os muestre si hay algo vano en vuestra vida que Él pueda cambiar.

Que Dios nos ayude a hacer Su voluntad y buscarle realmente quitando todas las vanidades.
Amén.

sábado, agosto 08, 2009

Eclesiastés 4:7

Yo me volví otra vez, y vi vanidad debajo del sol.
Eclesiastés 4:7

Nunca me gusta coger solo un versículo y sacarlo del contexto pero creo que podríamos hacer un paron hoy en este . Después de este versículo Salomón explica el porque de esta afirmación pero me gustaría reflexionar en esta afirmación.

Es lo que estamos viendo a lo largo de todo el estudio de este libro: la constáncia de Salomón en ver y afirmar la vanidad que hay aquí en la tierra. Y si lo pensamos realmente esque tiene toda la razón. No hay nada que separado de Dios no sea vanidoso. Porque hay cosas que, aunque lícitas, sin la guia de Dios acaban mal. Una relación amorosa parece perfecta y bella pero si no es guiada por El Creador acabará mal. La sabiduría es un don que a Dios le agrada, pero cuando la separamos del mismo que la ha hecho, pierde todo su valor. Y así un sinfín de cosas que sin Dios es como si perdieran el sentido, la esencia, la razón de ser.

Os animo hoy a pensar en las cosas que realmente están en nuestra vida y que aunque sean buenas no estan siendo guiadas por Dios y a dárselas a Él para que ponga todo en su sitio.

Que Dios nos bendiga y ayude.
Amén


martes, julio 07, 2009

Eclesiastés 1:1-3

Buenas tardes amigos y hermanos,


Ayer volvimos muy bendecidos de campamentos, Su poderosa mano nos ha mostrado la amistad de Dios con nosotros.


A partir de hoy actualizaremos intentando hacer pequeños pensamientos leyendo el libro de Eclesiastés ya que, así, nos lo ha mostrado Dios.


Ecc 1:1 Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén.
Ecc 1:2 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad.
Ecc 1:3 ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?


Partimos de la base que el libro de Eclesiastés fue escrito por Salomón ("Koheleth", el cuál significa también sabiduría celestial). Tal como nos dice el primer versículo, el predicador o, mejor dicho, el convocador a asambleas. Salomón significa apacible, perfecto, aquél que recompensa.


En el segundo versículo, está uno de los mensajes principales de todo el libro de eclesiastés. Vanidad de vanidades, se repite para enfatizar, en la tradición judía se hace así haciendo referéncia a vanidad máxima. Cuando Salomón dice todo es vanidad es sin excepción, quiero decir de cosas terrenas. No en si mismas, ya que fueron creadas por Dios sino por ponerse en lugar de Dios. Por la caída en el Edén (el hombre pecó por primera vez) éstas (las cosas) fueron sujetadas a vanidad, tal como dice Romanos: Porque las criaturas sujetas fueron a vanidad, no de su voluntad, sino por causa del que las sujetó.

El tercer versículo nos aporta una de las frases más repetidas en Eclesiastés. Nos viene a decir ¿que ganamos trabajando en este mundo si estamos aquí solo de paso? No nos afanemos en el trabajo aquí sino que intentemos un trabajo espiritual para crecer, porque realmente todo lo que quita el lugar que tiene que tener Dios en nuestras vidas es la vanidad absoluta, la vaciedad máxima.

Que el Señor os bendiga mucho y permita que Dios sea lo primero en nuestras vidas y que veamos la vanidad del mundo en contraposición de la profundidad perfecta de Dios.

sábado, mayo 23, 2009

El todo del hombre

El fin de todo el discurso oído es este: Teme á Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.

Después de que Salomón compartiera acerca de que todo es vanidad, llega a un fin. Encuentra una solución a toda la vanidad, a todo aquello que no llena. La solución es el fin del discurso, es decir, temer a Dios y guardar sus mandamientos.

En este discurso se resume muy bien gran parte de la Palabra. La importancia de tener ese temor reverente a Su Santidad. No significa tenerle miedo, sino reverenciarle por su majestuosidad.

La enorme importancia de esto para cada ser humano: Esto es el todo del hombre (lit); es decir, con eso cumple el hombre todo su deber y en eso está toda su dicha; ésta es la respuesta al afán de felicidad que anida en el corazón del hombre.

Como conclusión decir que la única felicidad verdadera a la que puede llegar el hombre es mediante el temor de Dios y el guardar sus mandamientos, porque realmente este es el todo del hombre.

miércoles, abril 29, 2009

Vanidad

Visto he asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras mueve la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
(Eclesiastés 4:4)

Cuando el Señor te muestra algo es imposible decir que no ha sido Él verdad? Estos días, leyendo el libro de Eclesiastés, escrito por Salomón inspirado por el Espíritu Santo, me he dado cuenta (he ganado conciencia) que todo lo que nos rodea, todas nuestras preocupaciones, todos los problemas, todo lo que nos alegra es vanidad a excepcion de una cosa, Dios. El fin de todo el discurso oído es este: Teme á Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre (Eclesiastés 12: 13).

Tenemos poco tiempo de vida, quizá un día, quizá 20 años, solo Dios lo sabe, por tanto vivamos alejados de vanidad y busquemos el temor a Dios y el guardar sus mandamientos porque es lo único que vale la pena y no es vanidad.

Dios nos ayude para que así sea.