martes, febrero 02, 2010

La armadura de Dios

Efesios 6:10-17

(10) Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. (11) Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. (12) Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (13) Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. (14) Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, (15) y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. (16) Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. (17) Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;


Estos versículos me estan siendo de gran ánimo y apoyo últimamente. En medio de unas cuantas luchas que estoy pasando tengo la certeza de unas cuantas verdades acerca de mi Dios aquí. Primero que me puedo fortalecer en Él (o sea, que Él me da fuerza). Luego también encuentro la realidad de los ataques del diablo que aunque invisibles son muy reales. Y entonces veo que el Señor nos ha bendecido con estos componentes de Su armadura Santa y preciosa. Que no tiene NADA que ver con una armadura física sino más bien una espiritual.
La armadura sugiere fortaleza, sugiere protección, seguridad, impunidad... pero todo esto de Dios y muy al contrario de lo que muchas veces pensamos, no de nosotros! Es fácil sentirse fuerte e irse del lado de Dios, pero es en ese momento cuando caemos y dejamos de estar fuertes, cuando creemos que sin Dios lo vamos a seguir siendo, ¡Falso!

El Señor nos exhorta a que ciñamos nuestros lomos con la verdad, o sea con Él y con Su Hijo Jesucristo, que es la verdad, que nos vistamos con la coraza de justicia y que nos calcemos los pies con el apresto del evangelio de la paz ( ¡ y cuanta paz trae nuestro Dios con Su evangelio!)
Y tres elementos muy importantes: el escudo de la fe, que tiene que ser imprescindible en nuestras vidas. No es un escudo pasivo sino activo, debemos moverlo y saber usarlo pues el enemigo suele tirar dardos por diferentes sitios, pero nuestro Señor nos permite moverlo sea por el lado que sea que el enemigo tire los dardos de fuego y poder parar esas malisimas intenciones del diablo.

El yelmo de la salvación: Esto tiene que ver con saber que somos salvos en Cristo Jesús, tenerlo en cuenta y muy seguro para protegernos, pues no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús, los que andan conforme al espíritu (extraído de Romanos 8:1).
Y la espada del espíritu: que es la Palabra de nuestro Señor. Realmente es más cortante que una espada de dos filos. Y es muy fácil de "usar", solo hay que saber leer, y ni eso! pues con saber escuchar cualquiera puede leernosla. En la Biblia encontramos todo lo que Dios nos quiere decir en cada momento y para cada situación, solo debemos estar antentos. Usémosla!

Así que aprovechemos estas grandes "herramientas" (santas herramientas como mínimo) que el Señor nos ha dejado al alcance de la mano, meditemos en ellas y démosle gracias al Señor por habérnoslas dejado. ¡Gracias Señor!

Que Dios os bendiga =)

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