lunes, abril 06, 2009

Mansos

Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.
Mateo 5:5

Leyendo un libro de el dr. Martyn Lloyd Jones sobre el sermón del monte, hubo un párrafo que me llamó mucho la atención y por eso quiero compartirlo con vosotros.

El mundo piensa en función de fortaleza y poder, de capacidad, de seguridad en sí mismo, de agresividad. Así es como entiende el mundo el conquistar y poseer. Cuanto más afirma uno su personalidad y manifiesta lo que es, tanto más pone uno en evidencia el poder y capacidad que posee, y tanto más probable es que uno triunfe y progrese. Pero ahí tenemos esta afirmación sorprendente, 'Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad' —y sólo
ellos. Una vez más, pues, se nos recuerda que el cristiano es completamente diferente del mundo. Es diferente en calidad, diferencia esencial. Es un hombre nuevo, una nueva creación; pertenece a un reino del todo diferente. Y no sólo es el mundo distinto de él; ni siquiera lo puede entender. Es un enigma para el mundo. Y si usted y yo no somos, en este sentido primario, problemas y enigmas para los no cristianos que nos rodean, entonces esto nos dice mucho en cuanto a nuestra profesión de la fe cristiana.

Que Dios nos ayude a ser mansos, ya que Él fue, por excelencia el manso y humilde de corazón.

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